Equinos de labor

La Tracción Animal (TA) ha sido usada como medio de transporte, también para cultivar la tierra y producir cosechas desde hace cientos de años.

Los animales más usados para trabajar en los países en vía de desarrollo son los bovinos, seguidos en su orden por los equinos, bufalinos, asnales, mulares y camélidos. Además, hay otros animales que con su fuerza realizan tareas en diferentes partes de nuestro planeta en condiciones específicas. En el Polo Norte los perros arrastran trineos, en Escandinavia y las Estepas Rusas los alces y renos son empleados como cabalgadura y/o para arrastrar trineos, en los montes del Himalaya los yaks y su cruce con bovinos son empleados en labranza y transporte, en los bosques de la India los elefantes son vastamente utilizados, en las altillanuras de los Andes en Bolivia y Perú las llamas y alpacas transportan carga y en Honduras las cabras se aprovechan en algunas labores de tiro de carretas y labranza.

Con el desarrollo y la aparición de grandes ciudades, sumado a fenómenos socioculturales como los desplazamientos forzados de miles de campesinos a éstas, la tracción animal se salió de la agricultura y las tareas rurales para trasladarse a las ciudades. Los animales comenzaron a ser utilizados en diferentes labores citadinas, principalmente la carga de materiales y mercancías, sin importar las condiciones inadecuadas de mantenimiento, alojamiento y alimentación.

Inicialmente las labores que eran llevadas a cabo por estos animales -generalmente equinos- en países como el nuestro, eran ligeras, con pequeñas cargas y por espacio y tiempo reducido; pero con los años y el desarrollo de las grandes urbes se convirtieron en largas y extenuantes jornadas en las que los animales son obligados a transportar grandes cargas a través de largos recorridos.

En los seres vivos, la capacidad para trabajar está determinada y limitada por la cantidad de oxígeno y alimento a los que tengan acceso. A su vez, la producción de trabajo dependerá de su condición física, además de un apropiado diseño de arneses y herramientas.

Las condiciones infrahumanas a las que son sometidos los equinos de labor incluyen  largas jornadas de ayuno mientras trabajan (los equinos deben comer poca cantidad de alimento y de manera frecuente debido al pequeño  tamaño de su estómago), alimentación inadecuada, maltrato físico, riesgo permanente de ser atropellados por el parque automotor, inadecuada o ninguna atención veterinaria, entre otras.

Los équidos arrastrando estas carretas, son considerados una de las principales alternativas de transporte de material sólido por su mayor fuerza de trabajo, y obviamente, por su economía frente a las maquinas de combustión. Son adoptados como opciones económicas para el sustento de familias marginales que lastimosamente han perpetuado su pobreza por la transferencia generacional de esta actividad. Pero son mas que evidentes las desventajas que estos vehículos de tracción animal le traen al desarrollo de nuestra ciudad y por supuesto a los animales que padecen de este infierno.

Desde el punto de vista ambiental, el manejo inadecuado que los carretilleros han dado a los escombros y residuos sólidos que recogen, ha generado un impacto negativo contaminando ríos, quebradas y fuentes de agua. También obstruyen sumideros y desagües y generan graves catástrofes como la ocurrida en 2008 en el barrio El Socorro, del occidente de Medellín. A pesar que desde 1969 el gobierno viene expidiendo varias normas para el control de esta situación, éstas no han sido acatadas por los carretilleros ni exigidas por las autoridades competentes.

Los casos de maltrato físico a estos animales dedicados a la tracción animal son cada vez más evidentes y frecuentes. Los caballos permanecen expuestos a condiciones altas de estrés por el permanente ruido y polución al que son sometidos, compiten de manera permanente con miles de automóviles con los que muchas veces se ven involucrados en accidentes de tránsito; las jornadas de trabajo son muy largas; constantemente se observan con entidades patológicas como desnutrición, deshidratación, cojeras, fracturas, problemas vertebrales debido a la sobrecarga y al inadecuado mantenimiento de sus cascos; laceraciones causadas por la carreta y los golpes y maltratos de sus propietarios que además de no contar con las condiciones económicas necesarias para su mantenimiento son, generalmente, personas insensibles e indolentes que no ven en estos animales más que su fuente de ingreso y los obligan a trabajar en las peores condiciones.

Como si esto no fuera suficiente, cuando se considera que la vida útil de estos equinos termina o están muy enfermos y viejos para trabajar, son vendidos a mataderos clandestinos que expenden carne para el consumo humano, generando un grave problema de salud pública debido a las enfermedades zoonóticas que el consumo de esta carne puede causar.

Afortunadamente, gracias a la presión permanente de las entidades defensoras de animales y de la ciudadanía sensible y ante la inminente problemática actual, la Alcaldía de Medellín, a través de la secretaria de Medio Ambiente, adelanta un plan para dar cumplimiento a la Circular 08 de 2007 de la Superintendencia de Servicios Públicos, y al Articulo 98 del Código de Tránsito, en los que se prohíbe transportar residuos sólidos en vehículos de tracción animal. El plan consiste en el censo y caracterización de los cocheros, la promoción y educación en alternativas económicas, la capacitación y entrega de capital semilla para la creación de nuevos negocios y la entrega en adopción de estos animales a personas de buen corazón, ya que merecen la “jubilación”  y el disfrute de una vida tranquila, con los mejores cuidados, una adecuada alimentación y sobre todo lejos de las calles de esta ciudad.

En enero del 2010 se culminó exitosamente el proceso de erradicación de vehículos de tracción animal en Medellín. 228 carretilleros fueron beneficiados por este programa. Actualmente, otras ciudades del país están siguiendo el ejemplo de Medellín

Share This

Visit betroll the best bookies