Se aprobó Ley que ratifica el Acuerdo de Escazú en Colombia.

Gabriel Chica
Abogado y politólogo
Especialista en Docencia Universitaria
gabriel.chica@corporacionraya.org

Entre debates económicos, ambientales, de justicia social y hasta una acusación de brujería, se aprobó en último debate -en Cámara de Representantes- el Proyecto de Ley 057 de 2020, que incorpora al ordenamiento colombiano las normas del Acuerdo internacional firmado en Escazú, Costa Rica, en 2018. Como lo afirma el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, este Acuerdo, que entró en vigor el 22 de abril de 2021, es el “primer tratado internacional de América Latina y el Caribe relativo al medio ambiente, y el primero del mundo que incluye disposiciones sobre los derechos de los defensores del medio ambiente”.

Esta aprobación es un importante logro en términos normativos, porque profundiza en la justicia ambiental: establece obligaciones en materia de accesibilidad a la información ambiental, diciendo que debe haber una máxima publicidad de toda la información ambiental que tengan las autoridades, para que todas las personas puedan acceder a ella. Esto incluye la aplicación de un enfoque diferencial: se deberá brindar información de manera adecuada, atendiendo a las condiciones que tenga cada persona, por ejemplo, considerando si es una persona con alguna discapacidad o tiene unos requerimientos específicos.

Este Acuerdo también obliga a que las diferentes autoridades generen, recopilen y difundan información ambiental relevante. Esto incluye información sobre procesos de evaluación de impacto ambiental y otros instrumentos de gestión ambiental, así como lo relacionado con las licencias o permisos ambientales otorgados en el país por parte de las autoridades públicas. También debe haber producción y divulgación de información (cladificada y desagregada) sobre el listado estimado de residuos; entre otros aspectos.

Asimismo, se destaca que este Acuerdo garantiza la participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales. Esto quiere decir que las comunidades pueden participar ampliamente en todas las fases de las tomas de decisiones, o sea que estas no pueden ser tomadas a puerta cerrada, como ha solido hacerse en nuestro país. También se garantiza el acceso a la justicia en asuntos ambientales; esto quiere decir que si existe alguna inconformidad en material ambiental, podrá acudirse ante autoridades administrativas y jueces, para que revisen las decisiones.  Además, se destaca la inclusión de formas de cooperación para fortalecer las capacidades nacionales en materia de gestión ambiental, así como estrategias de fortalecimiento de capacidades.

Finalmente, y lo que se considera como un grandísimo logro, es que el Acuerdo incluye las garantías para personas, grupos y organizaciones que promueven derechos humanos en asuntos ambientales. Estas normas pretenden que estas personas activistas puedan contar con entornos seguros para sus actividades, y obliga al Estado a prevenir cualquier tipo de violencia, así como a investigar, juzgar y sancionar toda vulneración en contra de estas personas que promueven y defienden los derechos humanos en relación con el ambiente.

¿Qué vacíos tiene el Acuerdo? No hace una sola mención a los animales. Esta visión continúa con la brecha entre la protección del ambiente en su conjunto y la protección de los individuos sintientes. Sin embargo, es un importante logro para avanzar en la justicia ambiental, teniendo en cuenta las condiciones propias de los territorios y garantizando los derechos de las poblaciones que se pueden ver impactadas ambientalmente por diferentes intervenciones.  Asimismo, como se manifestó, es un importante avance frente a la garantía de los derechos de activistas por la protección del ambiente, que han sido históricamente vulnerados en nuestro país.

Detractores del proyecto de Ley utilizaron todas las estrategias para que no fuera aprobado, incluso presentaron imágenes que “denunciaban” supuestos “actos de brujería”. En las imágenes se puede ver un amigurumi del querido Frailejón Ernesto Pérez.