La pandemia de COVID19 tiene tantas perspectivas, que sacar conclusiones de algo durante un momento tan tribulado, es bastante temerario. Yo solo puedo hablar de la mía e imaginarme las otras. Yo soy afortunada, soy una persona organizada a la que no le falta nada y tengo la posibilidad de ayudar de alguna manera.

Juliana Barberi
Directora RAYA
Ingeniera biomédica – MSc en Desarrollo Sostenible
direccion@corporacionraya.org

Muchos pensarán que me siento feliz con lo que está sucediendo, con el tambalear de la existencia de nuestra especie. Aunque esté convencida de que el número de individuos humanos, sobrepasó hace mucho tiempo la capacidad de la Tierra para mantener nuestros estilos de vida, el sufrimiento de los demás me agobia. Precisamente eso fue lo que me motivó a fundar a RAYA hace 17 años, y a continuar llevando su timón en este momento de incertidumbre.

Hay humanos, perros y gatos (entre otros) cuyas vidas se vieron golpeadas negativamente por las cuarentenas que han sido establecidas en todo el mundo.  Son muchas las familias que se quedaron sin sustento, sin una casa propia para resguardarse, sin comida para alimentar a los niños, a los perros o a los gatos.

Nosotras como entidad hemos gestionado y enviado concentrado de animales al barrio Las Golondrinas de Medellín, comunidad que hemos asistido desde el año 2017 con atención veterinaria gratuita. Hasta el momento hemos enviado más de una tonelada de alimento de la que también se han beneficiado los barrios Llanaditas, El Faro, Pacífico, La Perla y Enciso. Si usted quiere ayudar a los barrios de la comuna 8 comuníquese con nosotras para contarle cómo (Lee más aquí). Seguimos adelante con nuestra campaña #EstoyConBahíaSolano para recaudar los fondos necesarios para operar gratuitamente a los animales de los corregimientos de El Valle y Punta Huina, los recursos que se necesitan son muchos y necesitamos toda la ayuda posible (Campaña #EstoyConBahíaSolano). Las necesidades de los animales no han cesado y nosotras continuamos haciendo lo que podamos. 

Aunque lo que está sucediendo me parece catastrófico y terrible, el hecho de que nuestras costumbres alimentarias y sistemas económicos estén destruyendo la Tierra, es algo que no voy a negar. La forma en la que hemos vivido y las comodidades que creemos que necesitamos le roban los recursos a la Tierra para ponerlos en nuestras pequeñas vidas.

Enfermamos la Tierra a tal punto que ahora un virus microscópico nos tiene en jaque, estamos encerrados, asustados, desesperados, hemos perdido amigos, familiares, vemos cómo nuestros amigos sufren, todos los mismos sentimientos que nosotros les causamos a los otros animales.

Hemos sido un virus para la Tierra quinientas veces más potente que el “covid19”.  Nadie nos puede parar, acabamos con los recursos del planeta tan aceleradamente que un día no sobreviviremos.

Aunque la verdad es que no podremos controlar nada, podemos cambiar desde lo personal, lo comunitario, lo estatal, lo académico, desde todas las instancias de la sociedad, para entendernos como una especie más del planeta, que necesita los mismos recursos naturales que las demás especies para sobrevivir y que si no cambiamos ya, probablemente el hambre, la enfermedad o la guerra acabarán con nosotros.

El COVID19 es un pequeño obstáculo, las cosas podrían ser mucho peores y si no cambiamos, lo serán. Es hora de que nuestra especie reconozca los errores que ha cometido y haga las correcciones necesarias para ver si podemos seguir existiendo. O desaprendemos y modificamos, o nos lleva la manigua, literal.

Hoy es el cumpleaños de RAYA y siempre lo celebramos con las voluntarias y las personas que tenemos más cerca, pero este año no podemos estar juntas. Quiero que sepan que este cumpleaños es de ustedes también, gracias a su trabajo desinteresado, RAYA es la entidad responsable y respetuosa que es ❤.

Debería sentirme contenta por cumplir tantos años (porque los cumplo también yo) pero ante la situación que vive el planeta no me siento tan bien.  Nuestra entidad ha superado tantos obstáculos, hemos logrado tantas cosas con las uñas, con el esfuerzo y el sacrificio de un puñado de personas que por puro amor han movido cielo y tierra para ayudar a otros, pero muchas veces chocarse con la realidad de que lo que hacemos son patadas de ahogado, de que la generalidad del mundo es que estamos destruyéndolo, que los otros animales no tienen chance ante nuestro motor destructivo, son cosas que me rebasan. Seguramente es la acumulación de información y el peso de esta situación, pero la desesperanza a veces me visita.

Me gustaría pensar que de esta saldremos más humildes, más solidarios y más empáticos, me gustaría pensar que los otros animales serán respetados cuando salgamos y que la naturaleza será nuestra prioridad, las posibilidades apuntan a que no será así. Igual yo lucharé con RAYA hasta el fin de mis días, porque creo firmemente en el poder personal y la movilización ciudadana como actor de transformación global. Los animales cuentan con mi ser y el planeta también.