Dinamarca planea asesinar de 15 a 17 millones de visones despues de que una mutación del coronavirus que surgió en las instalaciones de cría, saltara e infectara a doce personas.

Esta podría constituirse como la siguiente gran pandemia para la humanidad y a los científicos les preocupa que esta mutación disminuya el éxito de la vacuna que están desarrollando.

¿Cuádo llegará el momento en que nuestra preocupación sea cambiar radicalmente el trato que les estamos dando a los demás animales? ¿Acaso no hemos podido diagnosticar que la forma en la que estamos «manejando» a las demás especies, está completamente equivocada?

Dinamarca es el principal país criador de visones asesinados para fabricar abrigos de piel. Los animales son mantenidos en pequeñas jaulas durante su vida, una tortura tremenda para animales que en la vida silvestre pueden recorrer hasta 7.5km.

Permanecer cautivos en estas pequeñas jaulas produce conductas dañinas de automutilación y agresión. La frustración de no poder moverse y buscar comida motiva estas conductas, a las que también se las llama estereotipias. Esta es una muestra del sufrimiento terrible y del estrés en el que viven estos animales.

Los matan con dióxido o monóxido de carbono después de ser introducidos un grupos de hasta 100 individuos en pequeños cajones que son gaseados. La muerte no es inmediata y pueden pasar alrededor de 15 segundos hasta que los animales pierden la conciencia y de 4 a 5 minutos para que finalmente mueran.

Estos animales son usados para producir abrigos y prendas hechas con su piel, lo que constituye un negocio multimillonario en el mundo. Para hacer un abrigo de piel se necesita matar de 30 a 70 individuos. Otros países que también crían visones son España, Polonia, España y China.

Los millones de seres que erán asesinados fueron confinados por los seres humanos, mantenidos en condiciones precarias por los seres humanos, asesinados por los seres humanos. Entonces ¿De quién es la culpa de que haya un brote de coronavirus? ¿Quién va a pagar por este error? Esto se convierte en un círculo vicioso donde omitimos a nuestra conveniencia, la verdadera razón de esta situación y el verdadero responsable.

Considerar a los animales como máquinas de producción, como objetos a quienes «exprimirles todo el jugo», es lo que nos tiene en jaque. Las otras especies son parte FUNDAMENTAL del planeta y estamos en la obligación moral de entenderlos como cohabitantes y no como «nuestros recursos».

Debemos llevar a la sociedad a que comprenda la importancia de respetar lo natural, de reconocer nuestra propia animalidad, de que nos entendamos como un eslabón más en la cadena maravillosa de la vida.

Cada individuo importa. Cada individuo tiene un papel. Cada individuo hace la diferencia. Jane Goodall