Desde Pekín se anunció la orden de prohibir el comercio de fauna silvestre en China debido al reciente brote de coronavirus, una enfermedad que ya ha causado decenas de muertes y ha infectado a miles de personas.

El tráfico de fauna silvestre, además de representar un atentado contra los animales, la biodiversidad y el medio ambiente, pone a los seres humanos más cerca de virus, bacterias y otros patógenos que pueden representar un riesgo para la salud humana.

Se cree que el reciente brote se debe al consumo de especies de fauna silvestre como serpientes y murciélagos que se vendían de forma ilegal en un mercado de Wuhan, en el centro de China.

Los animales vendidos en este tipo de mercados, son maltratados y asesinados de formas crueles y las insalubres condiciones en las que son mantenidos, son incubadoras de la transmisión de enfermedades y la evolución de patógenos más contagiosos.