El Día Mundial del Tapir se creó para crear conciencia sobre estos grandes herbívoros que habitan en Centro y Sur de América y en el Sudeste de Asia, y busca además recaudar fondos para comprar tierras que sirvan para protegerlo de la presión humana.

Al ser herbívoros de gran tamaño, son los primeros afectados por la invasión humana a su territorio y de los últimos en volver a zonas reforestadas. Requieren grandes corredores de tierra inalterada para mantener una población genéticamente diversa. Los tapires habitan junglas, pastizales, pantanos y bosques nublados, todos ellos amenazadas por la actividad humana, sea minería, plantaciones de aceite de palma, carreteras o asentamientos. Constituyen una importante parte del ecosistema como dispersores de semillas y son uno de los géneros más antiguos que aún sobrevive del reino animal.

A pesar de su tamaño, historia e importancia ecológica, los tapires siguen siendo poco reconocidos. En comparación con otros animales, no tienen una presencia en la conciencia colectiva.

La difícil situación del tapir refleja la amenaza más grande de pérdida de sus hábitats y la ecología mundial en general. El descenso de sus poblaciones es un indicador de la salud general de sus entornos, su desaparición marca un punto de “no retorno” para el ambiente natural. La destrucción del bosque en pequeños y aislados parche y la invasión humana afecta no solo al tapir, sino a las demás especies nativas. Debido a su silencio, su desaparición y la de muchas otras especies, pasa desapercibida.

Existen cuatro especies reconocidas de tapir, tres en América Central y Suramérica y 1 en el Sudeste de Asia, todas ellas están amenazadas

Fuente: https://www.tapirday.org/