El Día Mundial de las Jirafas es un evento anual creado por la Fundación para la Conservación de las Jirafas para generar conciencia sobre las amenazas que enfrentan estas especies.

Solo quedan 111.000 jirafas en el mundo, estos animales están en peligro de desaparecer de la Tierra. La información sobre el estado de las jirafas en la naturaleza es poca, recientemente se descubrió de que en realidad hay cuatro especies de jirafa y no sólo una, como se suponía anteriormente, y que su número ha dismuido en casi un 30% en poco más de tres décadas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sigue considerando que la jirafa es una especie (Giraffa camelopardalis), y desde 2016 su situación oficial de conservación en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN ha sido catalogada como Vulnerable. Además, en 2018 se evaluaron siete subespecies para la Lista Roja de la UICN, en la que dos fueron clasificadas como en peligro crítico, una como en peligro, dos como vulnerables, una como casi amenazada y una como de preocupación menor, dos subestecies restantes no han sido evaluadas.

Aunque la UICN solo considera una especie de jirafa, la Fundación para la Conservación de las Jirafas en alianza con el Centro de Investigación de Biodiversidad y Clima de Senckenberg, realizaron análisis de ADN y llegaron a la conclusión de que existen 4 especies que son la jirafa de Masai (G. tippleskirchi), jirafa del Norte (G. camelopardalis), jirafa reticulada (G. reticulata) and jirafa del Sur (G. giraffa). La jirafa de Angola (G. g. angolensis) y la jirafa sudafricana (G. g. giraffa) son subespecies de la jirafa del Sur. La jirafa de Nubia (G. c. camelopardalis), la de Kordofán (G. c. antiquorum) y la del Occidente de África (G. c. peralta) son subespecies de la del Norte.

Las principales amenazas para estas especies son la pérdida de hábitat, la fragmentación del hábitat, la degradación del hábitat, el crecimiento de la población humana, la caza furtiva, las enfermedades, la guerra y los disturbios civiles. En el caso de la Reserva de Vida Salvaje Pian Upe en Uganda, la jirafa se extinguió localmente por más de 25 años. Junto a las autoridades de vida silvestre del país y otros aliados, se logró devolver a las jirafas a este territorio. Esta operación se denominó Twiga IV.