Juliana Barberi
Directora RAYA
Ingeniera biomédica – MSc en Desarrollo Sostenible
direccion@corporacionraya.org


Este año cumplimos 15 años, no se muy bien si son muchos o muy pocos. Este tiempo constituye gran parte de mi vida adulta, sí, he crecido y madurado a la par con RAYA, pero cada minuto que pasa, cada dato nuevo que obtengo, me convence y reafirma que se necesitan personas que dediquen su vida a obtener justicia para los animales y para la Tierra, aunque esta afirmación pueda tener un tinte “hippie”, lo que para aquellos desligados de lo natural le restaría peso al discurso.


Después de mucho tiempo de trabajo individual, de darme cuenta de que era hora de cambiar la percepción personal de lo que significa una entidad sin ánimo de lucro, de haber trabajado tantos años de forma voluntaria y de grandes cambios en mi contexto personal, decidí que RAYA tenía que reformarse en su forma administrativa y financiera, que no podíamos simplemente seguir ayudando a los animales de la misma manera sino que teníamos que evolucionar, y por qué no, valorar de forma diferente el esfuerzo realizado todos estos años. Teníamos que empezar a ver lo que hacíamos con otros ojos, nos gustara o no, para poder seguir adelante. Así que con la ayuda de centros de emprendimiento e innovación, empezamos a organizar la casa para poder quedarnos en ella, y empezamos a concebir a RAYA como lo que verdaderamente significa tener una entidad sin ánimo de lucro. Nuestro objetivo principal ahora mismo es generar empleo y recursos suficientes para sostener los programas sociales que hacemos en el país, sacar una ONG adelante de forma voluntaria, es imposible. No podíamos simplemente tener nuestros trabajos y dedicarle a RAYA el tiempo libre, no, teníamos que poder estar de lleno.

El quirófano nuevo en proceso

Como caída del cielo tuvimos la fortuna además de que la Fundación Bancolombia, representada por un grupo maravilloso y comprometido de personas, ha trabajado a la par con nosotros y nos apoya de muchas perspectivas a lograr este sueño. Con ellos hemos adelantado el que es nuestro mayor proyecto hasta ahora, el establecimiento de una clínica especializada en control natal de perros y gatos en la ciudad, con las instalaciones y procedimientos más responsables que se traduzcan en servicios seguros y confiables para las familias del Área Metropolitana. Aclaro que no será un centro veterinario, será un lugar que además de ofrecer servicios relacionados a la tenencia -o convivencia- responsable de animales, principalmente la esterilización, podrá ser visitado por todos aquellos que quieran estudiar y adentrarse más en el mundo de la defensa de los animales.

Siempre hemos concebido la educación y la alfabetización como pilares infaltables de la búsqueda de justicia para las demás especies. Esta no es una causa de sentimentalismos, es una problemática multidisciplinar que requiere de conocimientos especializados y preparación. Ládralo es una de las estrategias que tenemos para dar a conocer especies animales, problemáticas que los afectan y el trabajo realizado por personas y/o instituciones que buscan disminuirlas o desaparecerlas. Hemos aprendido en estos 5 años que llevamos de estar al aire, que los problemas a los que se enfrentan los animales van mucho más allá del abandono de perros y gatos, la pérdida de individuos de todas las especies, el maltrato, la crueldad , las aberraciones y vejaciones a las que son sometidos, son aptas para la película de terror más escalofriante. Y este ha sido una de las grandes batallas internas que he tenido que luchar este año ¿Por qué negamos el daño que le hacemos a los animales y creemos que no es nuestra responsabilidad? Este año me ha puesto en situaciones de mucha confusión al encontrarme con excusas de personas que por su formación académica deberían ‘hacerlo mejor’ a la hora de explicar su falta de acción y de cambio ante una problemática evidente con un culpable claro. Me refiero a la ganadería, que es en mi concepto “la madre de todos los desastres ambientales modernos“. La producción de carne es desastrosa para la Tierra y sus habitantes, deforesta, acaba con la biodiversidad, desplaza, inutiliza suelos, contamina agua y aire, es cruel con los animales, nos tiene al borde del colapso, y aún así, hay personas que sacan las excusas más insólitas para justificar su consumo de carne, hasta al punto de comparar la dieta humana con la de una tortuga morrocoy o decir que los ganaderos son los salvadores del jaguar. En cualquier caso, la discusión siempre finaliza con el reconocimiento de que el consumo de carne no es más que un acto egoísta basado en la satisfacción de un gusto y no en una necesidad del ser humano proveniente de la ‘cadena alimenticia’ que brinda la mejor nutrición (la evidencia científica lo prueba).

Actualidad y retos de la defensa animal. Charla en el marco de la celebración del Día Mundial de los Animales por CIFFA

Pero la mayor contradicción fue ver como defensores de animales celebraron el día de los animales metiéndose a la boca un pedazo del músculo de un animal entregado por los organizadores del evento como refrigerio y/o almuerzo. Eso no tiene sentido, yo no pude comprenderlo, puedo ser muy radical, seguramente, pero no tiene ninguna coherencia ofrecer un pedazo del cuerpo asesinado de un animal en un evento que conmemora su existencia. Tristemente, como lo dije en una de mis charlas este año, al defensor de animales le falta coherencia y comprender de una vez por todas que los animales no solo son los perros y gatos, porque además de todos esos MILLONES de animales que están siendo asesinados cada minuto en el mundo para ser comidos, hay billones más siendo despellejados, violados, atropellados, traficados, torturados sistemáticamente en nombre de la cultura, explotados y aniquilados en general. Somos nosotros los que los estamos defendiendo, somos nosotros los que tenemos que hacer cambios y dar ejemplo.

Negar el problema (o la responsabilidad individual en él) no lo hará desaparecer, porque finalmente si queremos seguir aquí, en el único planeta que podemos habitar, tenemos que cambiar. Todos. No es el gobierno, eres tú, soy yo, el vecino, el oriental, el homosexual, el negro, el blanco, el heterosexual, el cristiano, el ateo. Todos. Y no es tampoco dejar los productos derivados de animales solamente, es el consumo en general de recursos y la producción excesiva de residuos. Estamos quitándole al planeta todo lo que necesita para estar vivo y mantenernos vivos a nosotros, y le estamos devolviendo cantidades de basura y contaminantes que lo terminan de matar ¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos acostumbramos a vivir dañando y no somos capaces de hacer cambios? Esa pregunta me ronda todo el tiempo…

El año terminó muy bien, con la campaña #EstoyConCapurganá con la que además de haberle dado atención veterinaria a 292 animales, entendimos que la unión hace la fuerza. Cada vez las campañas son más grandes, más perfeccionadas, más costosas, y mejores en términos de calidad, integralidad y responsabilidad. No en vano llevamos más de una década perfeccionando el proceso. Pero semejante cantidad de dinero no es fácil de reunir y menos en un país como el nuestro, donde la carencia es pan de cada día, por eso resulta fundamental y reconfortante encontrar personas tan comprometidas como Mariana y Daniela, y empresas con deseos de ayudar como las que se vincularon con la recolección de fondos, eso le da a uno mucha esperanza en la vida.

Por eso aunque muchas veces todo parezca inútil, que de nada sirve tratar de hacer algo porque la humanidad es ciega y nada cambiará, llega un empujón increíble que le dice a uno, es duro, pero hay que hacerlo por ellos.

Abriremos el quirófano si todo sale bien, en enero de 2019, seguiremos trabajando duro para cumplir nuestro sueño y generar empleo, seguiremos trabajando por las comunidades de Colombia, de mejor manera, con procesos más estudiados y con el mayor impacto posible. Seguiremos mostrando la realidad de las demás especies con las que compartimos la Tierra. Hasta que la injusticia no se detenga, nosotros tampoco lo haremos. Yo no lo haré.