Ya no lloro por los animales

Desde que era niña recuerdo que las escenas donde un animal resultaba herido o muerto me han causado una infinita angustia. Recuerdo perfectamente como mi primer pensamiento ante esas escenas estaba relacionado con el miedo y el dolor que el animal pudiera sentir. Fueran escenas reales o ficticias, siempre me mortificaba pensar en el sufrimiento sicológico y físico al que el animal era sometido, y no podía evitar llorar para desahogar mi propio agobio.

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