¿Tu perra o gata entra en calor aun cuando está esterilizada? Puede ser el síndrome de ovario remanente y aquí te explicamos de qué se trata.

Las perras entran en calor cada 6 a 8 meses en promedio. Durante este periodo se produce una descarga vaginal que puede comenzar con un poco de sangre y luego se torna más amarillenta. Cuando están en calor atraen machos y pueden resultar embarazadas o con un embarazo psicológico si no son montadas.

Las gatas en calor, por su lado, no tienen una descarga vaginal evidente. Sus síntomas son más comportamentales, se torna inquieta y muy vocal, orina en la casa en un intento de notificar a los gatos cercanos de su disponibilidad, puede tornarse inusualmente afectiva y tienen la tendencia de parar su cola cuando es acariciada en la espalda. Las gatas entran en calor por 5 días aproximadamente y lo hacen de forma cíclica hasta que queden en el embarazo; si es montada ovulara y quedará en embarazo.

La cirugía de esterilización también llamada ovarhisterectomía es el procedimiento que se realiza con más frecuencia para esterilizar pequeños animales en la práctica veterinaria. Esta cirugía es eficiente y segura, y trae beneficios a la salud de los animales, especialmente la disminución de la incidencia de tumores mamarios, embarazos psicológicos, piómetra y aumento de la longevidad. Sin embargo, como en cualquier procedimiento quirúrgico, hay algunas complicaciones relacionadas tales como sangrados, piómetra de muñón, infecciones y síndrome de ovario remanente, entre otros.

En algunas ocasiones, los responsables de los animales regresan a la clínica veterinaria debido a que las hembras entran nuevamente en calor, semanas o incluso años después del procedimiento de esterilización. Esto es debido al desarrollo del Síndrome de Ovario Remanente (SOR) que es una de las complicaciones más relevantes después de la esterilización en pequeños animales.

El Síndrome de Ovario Remanente es un desorden iatrogénico (que puede generarse a partir de un tratamiento o procedimiento médico) que aparece en perras y gatas y que se caracteriza por la presencia de calor o celo después de que los animales han sido esterilizados, debido a la presencia de tejido del ovario en la cavidad abdominal. La presencia de este tejido puede disminuir la expectativa de vida de los animales debido a la posibilidad de que se desarrolle un tumor mamario o de células granulosas. Por tanto, es muy importante diagnosticarlo y tratarlo a tiempo.

Lo más lógico es pensar que cuando existe el Síndrome de Ovario Remanente es porque el médico cirujano dejó en la cavidad abdominal el ovario intencionalmente, sin embargo, esto no es necesariamente cierto. Puede suceder que algunas hembras poseen tejido ovárico accesorio separado del ovario principal y este tejido se pone activo después de que se remueven los ovarios principales. Algunas gatas, inclusive, generan tejido ovárico invisible a través de la longitud del ligamento ovárico, el cual es cortado durante la cirugía de esterilización, pero no es removido. Inclusive si el ovario toca la cavidad abdominal durante la cirugía, las células parecen ser capaces de adherirse y vascularizarse efectivamente creando un nuevo y pequeño “ovario”.

Los signos de este síndrome pueden aparecer años después debido a que durante este tiempo esos fragmentos de ovario crecen y no se manifiestan hasta que alcanzan un poder de producción hormonal suficiente.

El Síndrome de Ovario Remanente no es más frecuente en animales donde el procedimiento quirúrgico sea particularmente difícil, como en razas grandes o gigantes como el pitbull, el rottweiler, el gran danés o el labrador, cuyas características anatómicas puedan impedir la buena visualización durante el procedimiento y favorecer el desarrollo del síndrome.

Los factores que favorecen la ocurrencia de ovario remanente son variados, entre ellos se encuentran el exceso de grasa alrededor del tejido ovárico que compromete su identificación y delimitación, la experiencia del cirujano, la técnica empleada, la condición del paciente, embarazo, piómetra, etc. La edad de esterilización también tiene un papel importante en la aparición de este síndrome, pues no es usual su ocurrencia en animales esterilizados antes de los cuatro meses.

El diagnóstico del Síndrome de Ovario Remanente se realiza mediante la detección del tejido ovárico que continúa siendo hormonalmente funcional y se basa en los antecedentes e historia clínica del paciente, así como en exámenes de laboratorio como citología vaginal, análisis hormonal y laparotomía exploratoria con biopsia. Es muy común además realizar ecografías durante el celo para visualizar el tejido ovárico activo.

Usando un aplicador, el médico veterinario puede colectar algunas células de la pared vaginal y mirarlas bajo el microscopio. Si la hembra está en calor, las células tendrán una apariencia característica llamada “cornificación”, esto quiere decir que hay estrógenos en su cuerpo.

El tratamiento es la extracción del ovario remanente preferiblemente 15 a 60 días después de que se termine la fase en la que la hembra atrae a los machos, pues es allí que puede visualizarse mejor. Es importante aclarar que esta cirugía debe realizarse por un veterinario con amplia experiencia quirúrgica.

Siempre es importante consultar con un médico veterinario especializado para conocer las opciones y realizar los tratamientos requeridos a la mayor brevedad.